Después de un descanso que nos tomamos en el último tiempo, regresamos en este año con el objetivo de volver a activar y compartir experiencias dentro y fuera de la cancha de hockey. Durante este periodo nos estamos enfocando en a través del nuevo Curso Online de Planificación de la Temporada de Hockey trando de ayudar a los entrenadores de nuestro deporte a poder organizarse mejor.

En esta época del año siempre nos preguntamos: ¿qué planifico para el año próximo? ¿Cómo se hace una planificación? Muchas veces la planificación es exigida por el coordinador o por los dirigentes de los clubes, sin embargo, esta no debería ser la única razón para elaborar un plan de acción para la temporada. La planificación en el hockey debería ser vista como una herramienta tan importante como los horarios de cancha para entrenar. Es nuestro mapa y nuestro plan de acción a seguir, sin esto caemos en la improvisación y en el desorden.
A su vez debemos preguntarnos, ¿debe ser 100% estricta o debo yo, como entrenador, ir adaptándome a las exigencias y necesidades que se van presentanto a lo largo del año?
«Necesidades»
Esa debería ser la palabra clave, ¿qué necesita mi equipo este año para mejorar? Si en lugar de eso, el entrenador se centra exclusivamente en sus ideas propias y no en buscar qué cosas necesita el equipo, se puede caer en una zona de comodidad donde las mejoras no son prioridades, sino que se prioriza mi zona de confort.
¿Cómo identificar esas necesidades?
Nosotros como entrenadores de hockey deberiamos poder identificar realmente en qué áreas debe nuestro equipo mejorar. Muchas veces esto sale de nuestros pensamientos, reflexiones y corazonadas. Estos canales de análisis pueden ayudarnos muchas veces, especialmente si somos personas muy reflectivas y de mucha meditación, pero a pesar de esto, muchas otra veces podemos equivocarnos.
Un estudio realizado por Iann Franks, en la Universidad de British Columbia en 1991, afirmó que los entrenadores sólo recuerdan el 40% de un juego mientras que el otro 60% se pierde en apego emocional.
Esto significa, que tal vez nosotros no somos tan analíticos como creemos. No somos robots y nuestro factor emocional influye mucho en nuestro análisis. Es decir… ¿cuántas veces salimos de un partido creyendo que jugamos muy bien porque ganamos, pero al ver el video del juego nos damos cuenta que no fue tan así? O incluso al revés también.
Entonces lo que hay que hacer, como sugerencia desde esta humilde publicación, es elegir algunos indicadores cuantificables que nos permitan realmente evaluar el progreso de nuestros equipos. Debemos preguntarnos qué queremos cuantificar.

Tomando estadísticas:
Por ejemplo, sin con un equipo de 8va. división estamos entrenando el push y la recepción, lo más lógico sería medir la cantidad de pases que son conectados, la cantidad de pérdidas por mala recepción o por mala dirección del pase y la cantidad de veces que la bocha sale picando. Para que estos datos tengan algún valor, debo por lo menos fijar un periodo de tiempo o una cantidad de partidos donde quiera hacer esas mediciones, en este caso voy a usar 12 partidos.
De esos 12 partidos, voy a considerar que los rivales a los que enfrento tienen diferentes niveles: Nivel 1 es para los equipos que yo considero que son más avanzados que el mio. Nivel 2, los equipos que son parejos al mio y Nivel 3 los equipos que están por debajo nuestro.
Con esto ya tengo algunos parámetros para empezar a tomar datos:

Una vez que tengo estos datos, puedo ahora tener una idea un poco más objetiva y sin tanta carga emocional, acerca de qué tanto hemos mejorado nuestros pases de push. Así voy a saber si ese concepto entra en mi próxima planificación o si tal vez debo sumar algún grado de complejidad que me permita desafiar más a mi equipo.
Dicho todo esto, puedo empezar a evaluar las necesidades de mis jugadores y así entender mejor los conceptos a entrenar. Entonces, estos conceptos puedo volvarlos en mi calendario anual donde puedo rellenar casilleros que representen cada semana, con el objetivo a alcanzar, ya sea técnico o táctico, que permita tener un orden en nuestra temporada, más allá de los resultados.
Por último recalcaría que para alcanzar mejoras, debemos tener paciencia ya que la carrera con el tiempo no se puede forzar. Debemos promover que equivocarse, e incluso perder, son parte del proceso de aprendizaje que a su vez, como dije antes, lleva su tiempo. Sin entender esto, y nosotros mismos perdiendo la batalla contra nuestra propia ansiedad, seremos entrenadores muy pulsionales y demasiado volátiles. Esto posiblemente, no garantice el crecimiento a largo plazo, pero eso queda ya en manos de ustedes.













